"No recuerdo su nombre, ni siquiera la distancia a la que se encontraba de Roncesvalles, pero lo que nunca olvidaré será la belleza de aquel primer pueblecito en el Camino.
Hoy, ya en la oscura celda de la monotonía, puedo decirte, Laura, que ha sido el pueblo que más me ha impresionado: no por su tamaño y quizá tampoco por su belleza, pero tenía algo mágico. Enormes casones navarros, algunos con más de 200 años de historia (como bien indicaban en placas de piedra sobre el dintel de las puertas); coloridos jardines, encanto en las calles bañadas por dos continuos torrentillos de agua a ambos lados del camino… esas gentes que, abriendo sus ventanas, se desperezan y te miran sin poder ocultar un gesto de admiración… No lo sé, querida mía, pero son de esas cosas que nunca saldrán de mi pecho.
En mis noches de vigilia he intentado explicar el porqué de este sentimiento y la respuesta más convincente que encontré fue: el principio. Como dijo un viejo amigo, los principios son siempre hermosos. Pero ahora que escribo esto y en mi mente no hacen sino reaparecer imágenes de ti, de la dueña de estos escritos, creo que su teoría podría ser rebatida.
Recuerdo nuestro principio. La verdad y con una sinceridad que espero no sea hiriente, la primera vez que contemplé a aquella rubia de ojos profundos, mis impresiones se dividieron entre considerarte una joven atractiva sin llegar a ser destacable o una chica tan distante y fría como un hermoso témpano de hielo. Tan lejos te encontré de mí y de todo lo que me rodeaba, que creo ni te dirigí la palabra. Después, volviste a desaparecer entre el murmullo de otras ocho personas y pareció como si no quedara nada de ti en mi memoria.
De nuevo apareciste (lógico cuando se convive en la misma casa), otra imagen tuya, esta vez algo menos retirada de lo que hasta entonces había creído.
Después de esto, no podrás decir, querida mía, que este principio fuera hermoso. Quizá lo empezó a ser desde que mis ojos se quedaron fijos en los tuyos y de repente olvidara tu nombre, desde que verdaderamente supe quién eras. Unas horas más a tu lado, en la soledad de un campo de girasoles, me hicieron darme cuenta de que aquel témpano era, con mucho, una de las personas con más corazón y coraje que conozco.
Así que dejemos los principios a un lado y continuemos con nuestra andadura, nuestro camino, un camino que aún tiene mucho que decir y muchas sorpresas que darme, que darte. "
(...)
viernes, 11 de junio de 2010
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"Los principios son hermosos" Tal afirmación es relativa. ¿Consideras que "tu" principio con Laura fue la primera vez que la viste?, ¿o por el contrario el principio fue cuando empezaste a conocerla...? Yo no sabría qué decirte, pero si estoy de acuerdo con la afirmación inicial, "los principios siempre son hermosos"
ResponderEliminarUna reflexión interesante, Perdido. En este caso, el principio es el principio, es decir, las primeras 2 horas junto a Laura. Si lo piensas bien, desde el minuto 1 en que ves a una persona desconocida, ya empiezas a conocerla, ¿no?
ResponderEliminarSea como sea, yo también creo en lo maravillosos que son los principios.
Un saludo
Ojos de Lobo