domingo, 9 de enero de 2011

Carta VI El Perdón... (3ªparte)

La Luna, tres Peregrinos y el Alto del Perdón

"Por eso, Laura, decirte que no estaba preocupado por la etapa de aquel día, seria mentirte. En primer lugar por la dureza que ya te he dicho y por otro por mis dolores. En realidad, después de descubrir que la causante de mis penurias del día anterior había sido una bota, el pie ya no me dolía en absoluto. Sin embargo, el dolor parecía reírse de mí y ahora se había trasladado a mi rodilla izquierda. Unas leves molestias, sí, pero que no presagiaban nada bueno. ¡Con lo que hubiera deseado yo unas simples ampollas, esas eternas enemigas del caminante! Pues no, tenían que ser dolores musculares. En fin… tampoco soy una persona de quejarse mucho, ya tendré tiempo más adelante.

Además, aquel día la Fortuna me iba a dar una lección muy importante y que irás entendiendo poco a poco, querida mía, según leas esta carta.

Para hacer este relato algo más ameno utilizaré, con toda la maestría con la que me sea posible, uno de esos recursos de los grandes escritores y creadores de vida, de los artistas como tú, mi niña: un cuento. Estoy seguro de que te gustará."

(...) 


Aviso al lector:

Justo en esta parte de la carta, Salva introduce un relato paralelo. Un cuento. No está dividido, como el resto del texto, así que intentaré ir publicándolo haciendo las particiones que yo considere más adecuadas. Sea como sea, pido disculpas si no son del todo convenientes.
Decir, además, que a pesar de que este pequeño paréntesis pueda sacar al lector de la historia principal, las líneas que vienen a continuación rebosan fantasía y hermosura. Os lo garantizo. Es como si una nueva faceta de Salva surgiera en este punto, precisa y preciosamente calculado para hacer las delicias de su interlocutora, Laura, y a su vez de todos nosotros/as. 
Merece la pena.

¡Ojalá que lo disfrutéis como verdaderos niños/as!


Ojos de Lobo





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