Vuelve el peregrino. Y vuelve con una confesión casi al margen del Camino pero muy relacionada con la pasión que cualquiera debe poner a la hora de echarse a andar en una aventura como esta.
Yo vuelvo también, después de mis merecidas vacaciones veraniegas, con las ganas renovadas y con una infinidad de nuevas noticias que comunicaros. Aún así, Salva es más importante que yo mismo. Así pues... dejaremos mis confesiones para otro momento... aunque, os lo prometo, ¡son completamente increibles!
Ojos de Lobo
"Palabras. Costumbre. Sentirse especial.
Creo que no sabría continuar con mi relato sin antes no hacerte una de tantas confesiones.
Mis palabras. Tus palabras. Esas distantes compañeras. Esas completas desconocidas que se conocen muy bien. Huidizos reflejos de lo que de verdad sentimos y que tan sutilmente queda velado por esta o aquella coraza. La verdad es, mi muy querida Laura, que aún no he encontrado el modo de plantarme frente a ti - figura que provoca miles de voces que susurran contradicciones - y hablarte con la total libertad con la que debería hablar cualquier persona.
A pesar de esto, al margen de que mi voz tiemble o resulte sólo el eco de lo que me encantaría decirte, es una verdad incuestionable que paso minutos eternos escuchándote.
¿Quién pudiera ahora recuperar esas frases que tan inocentes brotaron de nuestros labios? Ojalá su mero recuerdo me diera fuerzas en mi camino. Pero lo cierto es que rememorando los días en los que tú y yo compartimos palabras, sólo el dolor de no poder volver atrás hace que no pueda oír mi voz sin despegarme de la tuya.
Sin embargo hoy, querida mía, he hecho un ejercicio de penitencia únicamente para decirte, en breves esbozos que llaman locura, lo que me hechiza de esa atractiva melodía, ese dulce runrún que evoca jardines repletos de anhelos que buscan tu nombre… ese milagro y castigo que son tus palabras.
Lo que me encanta de tus palabras es la belleza y el mimo que parece emanar de ellas sin querer, como si ésta fuera parte de tu boca. No te oculto que eso, a veces, hace que prefiera callar a contestarte, pues la sola sospecha de poder errar después de tus sentencias, me retiene. Lo de quedarme con la boca abierta y con esa sonrisa de tonto que tanto amo y odio a partes iguales, es ya una costumbre estando contigo.
Pero no es sólo eso.
Muchas veces he dicho, y que quede aquí reflejado por siempre, que vivir es apasionarse, implicarse en el devenir de los hechos que sólo son el marco de nuestra vida. Los que verdaderamente tenemos que vivir somos nosotros, y no la vida. Y esa pasión que te sobra de vivir el día a día, mi niña, se traslada con gran acierto y aplomo a tus palabras, que desde ese momento suenan como miles de corazones latiendo al unísono. Me encanta, como tantas otras cosas, pero esta es casi exclusiva de ti, algo que he visto en muy pocas personas y que espero no ver en muchas más porque de esa forma seguirás siendo tan especial.
¡Qué digo! Lo seguirías siendo de todos modos."
(...)
Yo vuelvo también, después de mis merecidas vacaciones veraniegas, con las ganas renovadas y con una infinidad de nuevas noticias que comunicaros. Aún así, Salva es más importante que yo mismo. Así pues... dejaremos mis confesiones para otro momento... aunque, os lo prometo, ¡son completamente increibles!
Ojos de Lobo
"Palabras. Costumbre. Sentirse especial.
Creo que no sabría continuar con mi relato sin antes no hacerte una de tantas confesiones.
Mis palabras. Tus palabras. Esas distantes compañeras. Esas completas desconocidas que se conocen muy bien. Huidizos reflejos de lo que de verdad sentimos y que tan sutilmente queda velado por esta o aquella coraza. La verdad es, mi muy querida Laura, que aún no he encontrado el modo de plantarme frente a ti - figura que provoca miles de voces que susurran contradicciones - y hablarte con la total libertad con la que debería hablar cualquier persona.
A pesar de esto, al margen de que mi voz tiemble o resulte sólo el eco de lo que me encantaría decirte, es una verdad incuestionable que paso minutos eternos escuchándote.
¿Quién pudiera ahora recuperar esas frases que tan inocentes brotaron de nuestros labios? Ojalá su mero recuerdo me diera fuerzas en mi camino. Pero lo cierto es que rememorando los días en los que tú y yo compartimos palabras, sólo el dolor de no poder volver atrás hace que no pueda oír mi voz sin despegarme de la tuya.
Sin embargo hoy, querida mía, he hecho un ejercicio de penitencia únicamente para decirte, en breves esbozos que llaman locura, lo que me hechiza de esa atractiva melodía, ese dulce runrún que evoca jardines repletos de anhelos que buscan tu nombre… ese milagro y castigo que son tus palabras.
Lo que me encanta de tus palabras es la belleza y el mimo que parece emanar de ellas sin querer, como si ésta fuera parte de tu boca. No te oculto que eso, a veces, hace que prefiera callar a contestarte, pues la sola sospecha de poder errar después de tus sentencias, me retiene. Lo de quedarme con la boca abierta y con esa sonrisa de tonto que tanto amo y odio a partes iguales, es ya una costumbre estando contigo.
Pero no es sólo eso.
Muchas veces he dicho, y que quede aquí reflejado por siempre, que vivir es apasionarse, implicarse en el devenir de los hechos que sólo son el marco de nuestra vida. Los que verdaderamente tenemos que vivir somos nosotros, y no la vida. Y esa pasión que te sobra de vivir el día a día, mi niña, se traslada con gran acierto y aplomo a tus palabras, que desde ese momento suenan como miles de corazones latiendo al unísono. Me encanta, como tantas otras cosas, pero esta es casi exclusiva de ti, algo que he visto en muy pocas personas y que espero no ver en muchas más porque de esa forma seguirás siendo tan especial.
¡Qué digo! Lo seguirías siendo de todos modos."
(...)

Palabras... es una confesión interesante y sospecho que sólo un ápice de lo que Salva siente... no sé muy bien qué decir, poner palabras? sonrisa tonta y boca abierta después de tu sentencia...
ResponderEliminarSiempre me quedo con ganas de más.... la historia de Salva me despierta una curiosidad inusual.
ResponderEliminarTengo que reconocer que echo en falta saber algo más de Nerón, eso que ha comentado salva muy brevemente pero no ello menos interesante.
"A pesar de esto, al margen de que mi voz tiemble o resulte sólo el eco de lo que me encantaría decirte, es una verdad incuestionable que paso minutos eternos escuchándote...." o debería decir... leyendote??