RoncesvallesUna vez terminada de transcribir la primera de estas cartas, me he dado cuenta de que no hace falta ser Indiana Jones o Lara Croft para que la vida te obsequie inesperados tesoros.
Estareis de acuerdo conmigo en que la providencia nos ha regalado (a vosotros y a mí) el poder bucear de lleno en la mente de un completo desconocido que, bajo el nombre de Salvador, nos transporta a lugares tan conocidos y, a la vez, tan ajenos a nosotros.
Por mi parte, he de decir que es un trabajo arduo y a veces insufrible: las cartas están muy deterioradas, con manchurrones de tinta por todos los lados, con una caligrafía espantosa y, aunque escritas en nuestro idioma, se intercalan palabras en inglés, francés y, lo que creo que podría considerarse, una lengua completamente inventada. Pero merece la pena.
¿Por qué acepté este "trabajo"? Aún no me he puesto a pensar y analizar las razones... pero lo que sí sé es que, instintivamente, accedí a esta tarea porque, hace años, yo también hice el Camino de Santiago y, consciente de que mis letras no merecían la pena, utilicé las fotos para retratar todo aquello que iba viviendo.
Así que cuando me dijeron que estas cartas tenían como escenario la ruta jacobea... me dije: "así podrás poner palabras a las imágenes". De ahí que haya abierto esta entrada con una de ellas.
Por hoy... no me queda nada más por decir. Eso sí: dar las gracias a todos/as aquellos/as que me siguen. Es un placer y me llena de orgullo (que no vanidad) leer vuestros comentarios. Gracias, muchas gracias.
¡Sed muy felices! Un abrazo
Ojos de Lobo
Estareis de acuerdo conmigo en que la providencia nos ha regalado (a vosotros y a mí) el poder bucear de lleno en la mente de un completo desconocido que, bajo el nombre de Salvador, nos transporta a lugares tan conocidos y, a la vez, tan ajenos a nosotros.
Por mi parte, he de decir que es un trabajo arduo y a veces insufrible: las cartas están muy deterioradas, con manchurrones de tinta por todos los lados, con una caligrafía espantosa y, aunque escritas en nuestro idioma, se intercalan palabras en inglés, francés y, lo que creo que podría considerarse, una lengua completamente inventada. Pero merece la pena.
¿Por qué acepté este "trabajo"? Aún no me he puesto a pensar y analizar las razones... pero lo que sí sé es que, instintivamente, accedí a esta tarea porque, hace años, yo también hice el Camino de Santiago y, consciente de que mis letras no merecían la pena, utilicé las fotos para retratar todo aquello que iba viviendo.
Así que cuando me dijeron que estas cartas tenían como escenario la ruta jacobea... me dije: "así podrás poner palabras a las imágenes". De ahí que haya abierto esta entrada con una de ellas.
Por hoy... no me queda nada más por decir. Eso sí: dar las gracias a todos/as aquellos/as que me siguen. Es un placer y me llena de orgullo (que no vanidad) leer vuestros comentarios. Gracias, muchas gracias.
¡Sed muy felices! Un abrazo
Ojos de Lobo

John Elliott,ya lo conoces, decía que siempre elegimos nuestros trabajos y estudios en base a lo que nos gusta realmente, lo que preferimos y nos llena verdaderamente. Caminos que abren caminos...es una buena elección.
ResponderEliminarSi, me gusta que Salvador me lleve a lugares que no conozco y verme así en ellos, aunque me resulta más atractivo ir conociendo a Salvador a través de pequeños. Será que siempre me ha resultado más atractivo lo que se siente al andar por ciertos caminos que los caminos en si...
ResponderEliminarNo es tan importante la meta como lo que se vive mientras se llega a ella.
Gracias por compartir estas palabras.
Susana