Lo prometido es deuda.
Este es el comienzo.
Es sólo el principio... el final... sólo el destino lo sabe.
Disfrutadlo tanto como yo.
I.- Cu, cu… despierta.
Este es el comienzo.
Es sólo el principio... el final... sólo el destino lo sabe.
Disfrutadlo tanto como yo.
I.- Cu, cu… despierta.
"Hoy ha amanecido igual que ayer, igual que tantos días. El sol no ha querido, para nada, estropear aquella noche que significaba tanto para alguien que, en unas horas, estaría viviendo una intrépida aventura… quizá su última aventura.
Mi nombre es Salva, un nombre estúpido si uno se para a pensar en lo paradójico de su significado. Salvador… ¿de qué?, ¿de quién? La mejor respuesta sería, sin duda, de uno mismo. Sin embargo, y por mucho que me cueste decirlo, decisiones de tan alta consideración no están en mi mano. Sólo puedo planificar los días que me quedan por delante como un ciego contempla una hermosa puesta de sol: con una absoluta melancolía. Serán, y ya me encargaré yo de que sean si el destino decide no jugar mis cartas, unas puestas de sol… irrepetibles.
Pues bien, el amanecer de hoy traía consigo un aroma especial. Un susurro lejano que desperezaba a un peregrino a punto de comenzar su camino a Compostela. Una brisa que me ha estremecido y me ha recordado lo calentito que puede dormir uno en su cama. Lujos que pronto dejaré atrás.
Como cualquier día, la ducha fría ha sentado peor de lo que pensaba y el desayuno no ha sido más que un mero trámite para poder decir que no he salido de casa con el estómago vacío. Lo más irónico de todo es que quizá mañana esté deseando que torturas como el agua helada cayendo por mi espalda o un par de tostadas quemadas, esos pequeños detalles sin importancia para el ser humano de a pie, vuelvan a presentarse ante mí.
Así, hoy comienza mi andadura, casi a la par que la tuya, a pesar de que sospeche que mi camino será una feliz travesía al compararlo al tuyo.
No lo sé. Únicamente disfrutaré de este tiempo que ahora se me brinda… y mañana Dios dirá, como dicen algunos.
Pues sí, mi querida Laura, he aquí a un completo desconocido que se acordará de ti todo lo que dure su travesía, su camino… su vida… que aunque efímeros los días, unas horas pensando en ti dan para muchos buenos pensamientos. Y con esa sonrisa tuya me quedo para despertar cada mañana."
Mi nombre es Salva, un nombre estúpido si uno se para a pensar en lo paradójico de su significado. Salvador… ¿de qué?, ¿de quién? La mejor respuesta sería, sin duda, de uno mismo. Sin embargo, y por mucho que me cueste decirlo, decisiones de tan alta consideración no están en mi mano. Sólo puedo planificar los días que me quedan por delante como un ciego contempla una hermosa puesta de sol: con una absoluta melancolía. Serán, y ya me encargaré yo de que sean si el destino decide no jugar mis cartas, unas puestas de sol… irrepetibles.
Pues bien, el amanecer de hoy traía consigo un aroma especial. Un susurro lejano que desperezaba a un peregrino a punto de comenzar su camino a Compostela. Una brisa que me ha estremecido y me ha recordado lo calentito que puede dormir uno en su cama. Lujos que pronto dejaré atrás.
Como cualquier día, la ducha fría ha sentado peor de lo que pensaba y el desayuno no ha sido más que un mero trámite para poder decir que no he salido de casa con el estómago vacío. Lo más irónico de todo es que quizá mañana esté deseando que torturas como el agua helada cayendo por mi espalda o un par de tostadas quemadas, esos pequeños detalles sin importancia para el ser humano de a pie, vuelvan a presentarse ante mí.
Así, hoy comienza mi andadura, casi a la par que la tuya, a pesar de que sospeche que mi camino será una feliz travesía al compararlo al tuyo.
No lo sé. Únicamente disfrutaré de este tiempo que ahora se me brinda… y mañana Dios dirá, como dicen algunos.
Pues sí, mi querida Laura, he aquí a un completo desconocido que se acordará de ti todo lo que dure su travesía, su camino… su vida… que aunque efímeros los días, unas horas pensando en ti dan para muchos buenos pensamientos. Y con esa sonrisa tuya me quedo para despertar cada mañana."
(...)

Mmmmás!
ResponderEliminarPromete...a ver si consigues que lea ;) Seguro que si...
ResponderEliminarY con el dedo corazón de mi mano derecha paso la página para seguir leyendo...
ResponderEliminarSusana