miércoles, 26 de mayo de 2010

Carta II: La historia comienza (2ªparte)

Sí, el fragmento de carta de hoy es más corto que de costumbre. No ha sido por vaguería o pereza (a pesar de que son dos de mis cualidades más extraordinariamente conocidas por mis allegados), sino porque, con total conocimiento de causa, he decidido acortar el contenido, intentando así que este párrafo que leereis a continuación no caiga en saco roto. Merece, al menos eso creo, una reflexión especial. Sobre todo para aquellos/as que, como yo, tienen su particular lucha contra la monotonía.
Que así sea.
Ojos de Lobo


"A pesar de tan tempranas horas, he de decirte que fui una de las personas que más tarde se levantó. Cuando bajé de mi litera, dispuesto a refrescarme un poco, la gente ya se afanaba y muchos de ellos ya se embutían en sus abrigos y chubasqueros. Al parecer estaba lloviendo.
Es sorprendente darte cuenta de que todo un grupo de personas, completas desconocidas, actúan, casi por instinto, de la misma forma. Todos tienen un objetivo y todos van a recorrer el camino que les separa de él. Todos incluyéndome a mí.
Así que eso de preparar la mochila, guardar el saco de dormir, colgar la ropa húmeda en la mochila, coger tu bordón (ese palo más o menos artesanal que te sirve casi más de acompañante inanimado que de apoyo verdadero), y ponerse en marcha, era un ritual que se repetiría día tras día hasta llegar a Santiago.
No sé si te habrás parado a pensar, querida mía, que cada día, cada mañana, repetimos los mismos pasos con absoluta monotonía y eso, es algo que no cambia estés donde estés. A veces pienso en lo desafortunados que podemos llegar a ser debido a que, como bien he dicho siempre, las costumbres fijas nos siguen vayamos a donde vayamos, como si fueran parte de la sombra de nuestra sombra, como si también nosotros tuviésemos miedo a innovar, al placer de arriesgar con novedades. Aunque bueno, no me digas que eso de abrir los ojillos y ver a la persona que amas a tu lado, aún durmiendo, no es una de esas costumbres por las que pagarías. Yo sí, no voy a mentirte, aunque suene estúpidamente típico y se haya escrito ya miles y miles de veces… hoy no me importa. "
(...)

4 comentarios:

  1. es extraordinario lo automáticos que podemos llegar a ser, lo vacíos que pueden estar agunos gestos rutinarios y la maravilla de otros tantos detalles que vivimos a diario y apenas sí saboreamos...

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  2. Ay canalla, cómo sabes dar donde duele. Abrir el ojillo y encontrarse con la persona la cual amas a tu lado, es la sensación más maravillosa del mundo, siempre y cuando seas correspondido, en caso contrario... mejor dejémoslo.

    Y fíjate tú por donde, que sorpresas da la vida que hoy, en un paseo inesperado totalmente, he conocido a la susodicha y otrora dulce Laura, ¿¿o es que mi imaginación me juega malas pasadas?? ;)

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  3. Hola Perdido.
    La verdad es que se nota, por tus palabras, que no hablas por experiencia ajena. No sé muy bien a que se refería Salva en su carta, pero en cierto modo coincido contigo. Aunque también es cierto que, cuando uno está enamorado y se despierta a su lado, lo primero que piensas es: "¡qué maravilloso!", y luego ya viene el matiz sobre corresponder o no a dicho amor.

    Y sobre Laura... la verdad es que sí, la imaginación, a veces, juega muy malas pasadas. Otras no...
    No diré más.
    Sólo recuerda que todos, sin excepción, tenemos (sean en presente, pasado o futuro) a nuestra "Laura" particular.

    Un saludo y gracias.

    Ojos de Lobo

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  4. Estimado Ojos de Lobo, no tengas miedo a escribir aquellas cosas que ya se han escrito miles y miles de veces pues son las cosas más bellas del universo dibujadas con palabras y la Humanidad jamás se cansará de escucharlas. Los momentos bellos han de ser inmortales y hay que seguir escribiendo sobre ellos. Así que ánimo. Me haces recordar el camino y por ello te doy las gracias!!

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