miércoles, 19 de mayo de 2010

Carta I: Cu, cu... despierta (2ªParte)

"El viaje no ha sido, para nada, emocionante. A lo mejor es por la costumbre de hacer viajes largos, o quizá porque en mi cabeza se dibujan ya paisajes y parajes tan maravillosos que unos cientos de kilómetros por asfalto y en un autobús no me resultan para nada alentadores.
Me ha servido un poco para reordenar pensamientos, empezar a modelar mis búsquedas y mis metas a alcanzar durante este viaje y para que, poco a poco, vaya apreciando en su justa medida las cosas banales de la civilización. Objetos sin más valor que el que nosotros mismos les damos y que no son nada comparado con otras cosas que ni siquiera tenemos en cuenta… pero bueno, ese descubrimiento es un capítulo posterior.
Por tanto, ha sido un viaje demasiado largo para un espíritu inquieto como el mío, como el nuestro, deseoso de trotar por sendas y bosques. Recordando esa vitalidad, ese brillo en los ojos… todas esas cosas que se pueden apreciar en ti si el buen observador se detiene en algo más allá que la mera fachada. Rememorando todo aquello y con unos nervios a flor de piel he llegado a Pamplona.

La llegada a la capital navarra ha sido paradójica: se supone que huía de la gran ciudad… y ahí tenía ante mí una aún más abarrotada. Es curioso como a veces intentamos escapar de ciertos fantasmas y, tal y como el destino nos tiene preparado, volvemos a encontrarlos con formas diferentes. Por eso, pequeña, creo que lo de huir es para gente que no ha vivido lo suficiente como para darse cuenta de que no se puede uno escapar así como así de las cosas.
¿Le dejamos lo de escapar a los presos, te parece?

Pues sí, Pamplona se ha mostrado ante mí como una ciudad en fiestas, repleta de gente que, sin excepción, viven esos días con pasión y entrega. Hasta el punto de que es raro ver a alguien que no vista con los típicos pantalones blancos y pañuelos rojos.
Pero a pesar de ese espléndido colorido sangre y nieve, la ciudad no me ha parecido más hermosa que Madrid.
Es cuestión de pequeños detalles.
Ocurre como con todo en esta vida. Uno no deja de maravillarse ante grandes abrazos, ostentosas reverencias, grandes acciones para mínimos propósitos… y en su ignorancia se pierde ese susurro junto al abrazo, ese guiñar el ojo justo antes de agacharse, y esas pequeñas acciones que esconden un mundo en sí mismas.
Esas sonrisas que duran segundos pero que entrelazan dos almas hasta el punto de sentirse vivo, esas miradas… gracias a ellas uno puede ver el interior de las personas, conocer sus más ocultos secretos.
La mirada no engaña, no sabe mentir. Y pensar que fue una mirada lo que me hizo sentir que algo no marchaba bien, que esa joven muchacha que encantadoramente se había colado en mi vida no estaba todo lo bien que pretendía aparentar…
Hoy, miradas y hechos se dan la mano, y aquí seguimos, luchando cada cual en su batalla."

(...)

5 comentarios:

  1. ...vaya apreciando en su justa medida las cosas banales de la civilización...
    ...deseoso de trotar por sendas y bosques...no se puede uno escapar así como así de las cosas.
    Es cuestión de pequeños detalles.Esas sonrisas que duran segundos pero que entrelazan dos almas...cada cual en su batalla.

    Esta vez, te has superado... quiero más!

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  2. apreciando en su justa medida las cosas banales de la civilización.
    trotar por sendas y bosques...ese brillo en los ojos...más allá que la mera fachada.
    ...que no se puede uno escapar así como así de las cosas.
    Es cuestión de pequeños detalles.esas pequeñas acciones que esconden un mundo en sí mismas.sonrisas que duran segundos pero que entrelazan dos almas...luchando cada cual en su batalla...

    un papelito... una carta!Esta vez te has superado...si querias enganchar, ya pudes buscarte otro objetivo, porque este está cumplido

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  3. "Esas sonrisas que duran segundos pero que entrelazan dos almas hasta el punto de sentirse vivo".

    Esto es un ejemplo de destellosos regalos que nos hacen tus palabras. Sigue escribiendo así, harás adeptos.

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  4. Te miro y te sonrío, pero no con los labios sino con los ojos... Espero que te des cuenta.

    Y de nuevo con mi dedo corazón paso la página...

    Susana

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