Pues sí, os debo una explicación y creo que, por el camino que nos ha unido, es mi deber daros al menos un argumento para justificar mi tan larga ausencia.
Un viaje inesperado. Esas tres palabras podrían resumir lo que han sido estos meses desde que, el 19 de Septiembre, nos viésemos por última vez por estos lares.
No voy a decir que no haya tenido medios físicos para continuar con el trabajo que se me encargó y que con gusto acepté. No puedo justificar mi silencio más que diciendo que mis manos, mi corazón y mi mente no se han encontrado en un momento propio como para unir esfuerzos y escribir.
Siento que he abandonado a Salva en un lugar del camino. Lo sé. Pero también sé que, esté donde esté, comprende que un pobre diablo como yo, en ocasiones, se vea privado de la razón y sobre todo la motivación para hacerle de emisario. Hubiese sido el peor de los correos si lo hubiese hecho sumido en los avatares de este viaje que os comento. Así pues, pragmático ante todo, opté por la huelga completa a un paro parcial y de indeterminados efectos en las cartas del Peregrino.
Además, quiero pedirle disculpas a mi dama desconocida que, con tanto entusiasmo se coló en mi vida y que, por el mismo viaje del que os hablo, tuve que dejarle plantada y sin más explicación que una nota mal escrita entregada por un camarero no demasiado creyente en esto de las huídas a otros mundos menos duros que el día a día. Espero que, en cuanto lea este mensaje, me dé la oportunidad de vernos y, ya no de perdonarme ella, sino de darme un motivo para intentar perdonarme yo mismo.
A vosotros/as... ¿qué decir? Que os he añorado. Y que aunque la añoranza no justifique la ausencia, a veces la hace más llevadera. Si me habéis esperado del mismo modo que lo he hecho yo... os pido disculpas y os doy las gracias en una misma frase. Más allá de eso... sé que no puedo hacer nada.
Y por último, recordar a dos personas que se han marchado en este periodo en el que un servidor ha estado ausente. Dos personas a las que quise y quiero con locura y a las cuales, sea como sea, van dedicadas estas y todas las líneas que desde ahora mi mano tenga a bien crear. Estéis donde estéis, abuelos, esto es para vosotros.
Porque sí, porque me habéis dado tanto que no sabría como agradecerlo de otro modo. Porque Salva ha sido capaz de revelarme ante el mundo, y él y Laura compartirán, de buen grado, el placer de hacer llorar y reír únicamente con unas letras.
Porque una vez me fui... lo sé... pero ahora... HE VUELTO.
Ojos de Lobo

Cuando publiques tu primera novela, quiero una copia firmada. GRANDE !
ResponderEliminarCuánto me alegra volver a ver tus letras. Creo que no te puedes hacer una idea de cómo las hemos echado de menos algunas personas. Pese a las ausencias y a los cambios habidos en ellas, me llena enormemente ver como sigues haciendo eso que tan bien sabes hacer.
ResponderEliminarUn besazo y bienvenido a tu propio mundo.