"Y yo me quedaba aún más perplejo, querida mía, no sólo cuando le encontraba un nuevo sentido a la expresión, “contra el dolor, la ilusión”, sino cuando me daba cuenta de lo que me dejaba allá arriba, en el Alto del Perdón.
La enseñanza que de todo ello saqué, como ya has leído, está clara y no es tarea mía darle más bombo y platillo. Lo que sí dejé, y esto es lo que más me importa hoy día, son mis primeras lágrimas caminando. Mis primeras verdaderas lágrimas de dolor y de impotencia… aunque… ahora mismo no recuerdo si ya antes había sucumbido al embrujo del llanto… Perdóname por estas lagunas, mi niña, son cosas que mi cabeza ya ha dejado de controlar.
Sea como sea, un surquito se adivinaba en mi mejilla si se era buen observador y le daba a mi rostro una estampa aún más sufridora.
Sufrí. Mucho. Algo que en ti no debe de ser ajeno… pero yo hasta ese momento había creído que tales espectros se quedarían en el autobús Madrid-Pamplona.
Lágrimas… es extraño y a la vez fascinante recordar tus lágrimas. Siempre me lo has dicho “no me gusta que me vean llorar”. Y aún así yo tuve el privilegio, la macabra satisfacción de alguien que te ama con locura, de verte tan desnuda ante mí como para no temer por un llanto. Quisiera hablarte de aquella primera vez. “Llora todo lo que quieras, pero me parte el alma verte llorar por algo así”, eso te dije y tan sólo la luz de una luna casi llena y unas escaleras de fría piedra te escucharon sollozar. Tu mano dolorida, tu corazón aún con ese escalofrío del que acaba de soportar un duro golpe, y mis palabras de colchón para darte ese lecho donde desahogar tus pesares y convertirlos en dichas.
Yo ya te amaba.
Yo aún no lo sabía.
Pero si hoy me dejaran presenciar, como último deseo, un momento de mi vida, quizá no sabría con qué escena construida a tu lado quedarme… pero estoy seguro de que entre mis opciones estaría la de aquella conversación de domingo, en una solitaria calle de un pueblo sin almas y repleto de estrellas, al lado de la mujer que cambió el rumbo de mi vida y con esta extraña sensación que me reporta el estar tan solo, de que en aquel momento te enamoraste un poquito más de mí.
En fin… si no es verdad… permite que yo siga viviendo creyendo que así era."
(...)

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